educación artística

TEMA 8: LA EVALUACIÓN

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Tema 8: La evaluación.

 

     La evaluación debería ser un proceso en el que los alumnos aprendieran de sus errores y les ayudase mejorar.

Algunos profesores cofunden evaluar con calificar. Estos solo se dedican a ponerle una nota al trabajo de los alumnos, sin explicación de ella ni ayuda para mejorarla. Esto no hace que los alumnos avancen. Ni los alumnos ni el propio profesor, que no se da cuenta de que las cosas pueden ser de distinta manera. La evaluación, al contrario que la calificación, valora el trabajo de los alumnos, tiene margen de error y además permite mejorar, tanto el trabajo de los alumnos, como la propia programación o el proceso de aprendizaje, ya que algunas veces lo que falla no son los alumnos, si no la manera de trabajar del profesor.

 

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     La evaluación se realiza para informar al alumno sobre su rendimiento y sobre sus progresos; también para ayudar al alumno a ser autocrítico, para que el mismo vea, a través de ella, en qué a mejorado y en qué tiene que seguir intentando hacer mejor; y ya, por último, para calificar. La calificación tiene que ser minuciosa y tiene que abarcar muchos datos. Hay que tener cuidado con las calificaciones, ya que estas, influyen mucho en los alumnos. Por todo esto, decimos que la evaluación abarca no sólo el examen final, sino todo el proceso.

     De aquí llegamos al punto en que vemos que no sólo nos sirve una evaluación final, sino que tiene que haber varias evaluaciones diferentes. Estas son:

-         Evaluación inicial. Esta nos sirve para ver en qué nivel se encuentran los alumnos y qué conocimientos previos tienen estos y cuáles son sus errores para poder cambiarlos durante el curso.

-         Evaluación formativa. Se va desarrollando a lo largo de todo el curso. Esta nos sirve para sacar todo lo que el alumno tiene dentro, todos sus conocimientos y destrezas. Esta sirve para ayudar al alumno a mejorar en los aspectos que no están claros y también para corregirnos a nosotros mismos y a los errores que podamos cometer. Nunca servirá para sancionar al alumno, sino para ayudarle y explicarle lo que no sepa.

-         Evaluación sumativa. Esta nos sirve para hacer un balance sobre lo que el niño ha aprendido en todo el curso. Aquí entran en juego todos los aspectos visto durante todo el curso.

 

     Por otro lado, debemos hacerles ver a los alumnos que aprender no es igual que repetir.

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     El examen nunca debería ser sólo comprobar la memoria imitativa, porque ¿de qué sirve aprender algo si no sabes lo que significa?

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      Hoy en día la mayoría de los estudiantes sólo se dedican a reproducir lo que un libro, el profesor o los apuntes dicen, no se paran a pensar ni a reflexionar sobre lo que están memorizando, simplemente se lo aprenden así y punto. Los alumnos tienen que aprender a seleccionar bien la información, a leerla y a entenderla para así poder hacer de ella algo propio y más fácil de aprender.

 

     En una evaluación, lo que NUNCA se puede hacer es evaluar a la persona en vez de a su trabajo. Muchos profesores se dejan guiar por el alumno en cuestión y no se dan cuenta que eso le está perjudicando bastante. Además, hay que tener siempre presente que la evaluación del profesor no es el juicio final, al revés, la evaluación es relativa y cada profesor piensa de una determinada manera y evalúa de una determinada manera. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los niños cambian, que lo que no se puede hacer es que si un alumno suspende un trabajo o un examen, no se le puede etiquetar y tener presente siempre que ese niño ya va a suspender el curso. Los niños pueden ir evolucionando y los profesores tienen que estar ahí para ayudarlos a ello.

     La evaluación tampoco la podemos usar para humillar a los alumnos, esto puede crear en el un miedo al error y a decir lo que piensa increíble. Tampoco es bueno que comparemos unos alumnos con otros ya que así pueden crearse complejos de inferioridad y de superioridad y eso no ayuda a los alumnos. Los trabajos de los alumnos hay que evaluarlos con mucha prudencia, además, siempre hay que dejarle claro al niño que si trabaja puede aprobar perfectamente. La misión de la evaluación es informar y dar oportunidades de mejorar y no al contrario.

 

     Para evaluar hay que tener claros unos criterios de evaluación. Lo primero es saber qué es lo que queremos que el niño aprenda y seguidamente, saber qué vamos a evaluar. Los criterios de la LOE son muy generales, por lo que tenemos que cogerlos y adaptarlos, concretarlos a lo que nosotros estamos pidiendo. De todas formas, los criterios siempre deben ser flexibles, podemos darnos cuenta nosotros mismos de que los criterios que estamos usando no son buenos o son insuficientes y podemos modificarlos.

     Pienso que sean cual sean los criterios de evaluación, los alumnos tienen que estar informados sobre ellos para que ellos sepan siempre lo que se les va a exigir. También tenemos que hacerles ver que hay muchas maneras diferentes de conseguir lo que nosotros les pedimos y que ellos mismos pueden investigar posibilidades distintas de llegar a donde nosotros pretendemos.        

     Esto ayuda al alumno a ser más autónomo, a pensar por sí mismo y a reflexionar sobre lo que se les pide. Sea el camino que sea el que sigan para llegar al conocimiento, tenemos que hacerles ver que lo importante es la calidad. Tenemos que hacer que busquen la calidad, que ellos mismos sean los que no se conformen con cualquier cosa y que valoren el trabajo y el esfuerzo.

     Además de todo esto, nosotros tenemos que tener presente siempre los criterios que hemos escogido y no evaluar por nuestros gustos o prioridades.

 

     Otro tema relacionado con esto, es saber qué evaluamos. Evaluamos hechos y datos, pero estos no son suficientes, además de tenerlos claros cada dato, hay que saber comprender el conjunto de ellos y saber interpretarlos en una composición. También evaluamos conceptos, estos son difíciles de evaluar, para evaluarlos bien hay que utilizar muchos métodos de evaluación. Nos tiene que quedar claro que los alumnos han creado conceptos correctos a partir de nuestras explicaciones, que han entendido bien las definiciones y que lo han interiorizado correctamente. Los procedimientos son igualmente importantes y difíciles de evaluar, por lo que tenemos que tener claro lo que queremos que los alumnos aprendan para así tener claro lo que evaluamos.

Los objetivos de Educación Artística son muy abiertos, pero muy claros. Por último, también evaluamos actitudes, donde hay aspectos generales como la perseverancia, el interés, el esfuerzo, el compañerismo, la convivencia, etc. pero también hay aspectos concretos. En Educación Artística estas actitudes son por ejemplo la capacidad de análisis y comprensión crítica de la realidad, la actitud investigadora, de búsqueda activa, y la más importante, la creatividad, que no hay que confundirla con la originalidad o la novedad.

 

     Fundamentalmente hay dos procesos para evaluar:

-         Evaluando mediante instrumentos puntuales: exámenes, cuestionarios, entrevistas, etc.

-         Evaluando mediante instrumentos que recogen un proceso: blog, portafolio, etc.

 

     Sean cuales sean los instrumentos que utilicemos para la evaluación, es necesario que combinemos instrumentos diferentes, que midan capacidades y aspectos distintos, ya que si utilizamos siempre el mismo, siempre estaremos evaluando la misma parte del aprendizaje y no el proceso entero.

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